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Publicado en El Pais.com

La gente se reúne para mirar al cielo. Lo hace en lugares en los que el paisaje celeste tiene una memoria trágica. En silencio, inmóviles, todas las personas esperan la llegada de algo desconocido, como si tras las nubes se escondiesen los secretos de su futuro y la cura para un pasado herido. Entonces, de entre las nubes, como ocurre en las memorias bélicas, surge un helicóptero del que comienzan a desprenderse marcapáginas que giran en el aire como trenzas en el viento. Son los poemas que curan la historia de los países. Es el colectivo chileno Casagrande bombardeando las plazas con poesía. Ocurrió en Santiago de Chile, Dubrovnik, Gernika, Varsovia, Berlín, Londres y Milán, todas ellas ciudades arrasadas por el fuego. Este jueves ocurrirá en Madrid.

La Plaza Mayor será testigo del octavo bombardeo de poemas de Casagrande, un grupo de cuatro poetas multidisciplinares y con clara vocación performativa. “Nuestro nacimiento ya fue político, ya que somos hijos de 1973, el año en que la dictadura de Pinochet derrocó a Salvador Allende”, afirma Joaquín Prieto, uno de sus miembros. El origen del colectivo se fraguó en dos frentes: el primero, la amistad que unía a Joaquín y Cristóbal Bianchi desde el colegio; el segundo, el de las becas para poetas jóvenes de la Fundación Pablo Neruda, donde Cristóbal conoció a los otros dos miembros, Julio Carrasco y Santiago Barcaza.

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